FELICITACION DE NAVIDAD 30 diciembre, 2016 – Publicado en: Sin categoría

Perdonad amigos míos mi (in) justificado retraso en escribir, un año más, estas líneas. Mientras escribo pensativo no hacen más que llegarme correos electrónicos con la noticia de la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo sobre las cláusulas suelo. Una indudable gran noticia para los ciudadanos de este país, y no tan buena para nuestro querido y denostado Tribunal Supremo que vuelve a patinar dictando sentencias políticas, quedando en evidencia. Esto me ha hecho pensar que estas navidades debo dedicar estas afables líneas a nuestro Alto Tribunal.
Siempre se ha considerado que la jurisprudencia ejerce una función importante de complementar el ordenamiento jurídico mediante la doctrina reiterada de nuestro Tribunal Supremo al interpretar y aplicar las fuentes directas del derecho. La jurisprudencia es el conjunto de las sentencias dictadas por los tribunales y la doctrina que ellas contienen. El término puede utilizarse también para hacer referencia al criterio sobre un problema jurídico que fue establecido o resuelto en sentencias previas.
La importancia que tiene la jurisprudencia dentro del ámbito del derecho es fundamental porque gracias a ella se consigue pulir las imperfecciones del sistema jurídico mediante la creación de lo que serían contenidos jurídicos para futuros casos que pueden tener un parecido sustancial. Tiene la jurisprudencia una función integradora e interpretadora del ordenamiento: integradora porque tiene la tarea de cubrir las lagunas o carencias del ordenamiento. E interpretadora porque lleva a cabo un estudio de un precepto jurídico aplicado o utilizado en un caso concreto.
Dicho esto ¿qué hace nuestro Tribunal Supremo?
Ya el insigne jurista italiano PIERO CALAMANDREI decía que el juez tiene como el mago de la fábula, el soberano poder de producir en el mundo del derecho las más monstruosas metamorfosis y de dar a las sombras apariencias eternas de verdades, hasta el punto de, si la sentencia no se adapta a la verdad, reducir la verdad a la medida de su sentencia.
También hacía referencia CALAMANDREI (hace ya más de 50 años) a que no es posible alcanzar la verdad de unos hechos si la política se entremezcla con tales hechos porque la política desfigura los hechos y el juez que actúa influenciado por la política al interpretar las leyes, puede ser injusto sin violar por ello el derecho positivo ¿es lo que pasó con la irretroactividad de las cláusulas suelo?.
No olvidemos queridos amigos que a los jueces se les confía un poder mortífero que, mal empleado, puede convertir en justa la injusticia, obligar a la majestad de la ley a hacerse paladín de la sinrazón e imprimir indeleblemente, sobre la cándida inocencia, el estigma sangriento que la confundirá para siempre con el delito.
En su libro El elogio de los jueces, CALAMANDREI nos enseña que el juez es el derecho hecho hombre; sólo de este hombre puede esperarse en la vida práctica la tutela que en abstracto nos promete la ley; sólo si este hombre sabe pronunciar la palabra justicia, podremos comprender que el derecho no es una sombra vana.
Este año 2016 que vamos dejando atrás fue un año convulso, difícil, insoportable para nuestra sociedad y lo más descorazonador es que 2017 no tiene visos de ser mucho mejor. Muchos cambios se avecinan. Y muchos cambios hemos sufrido los abogados: LOPJ, LEC, LECRIM, CP, LPAC, CC, ET, jurisdicción voluntaria, LRCSCVM (nuevo baremo), y alguna ley más que me dejo en el tintero de mi ordenador. Por cambios que no falten. Todo el ordenamiento jurídico. ¡casi nada!. Lex Net, papel cero (pero con 3 copias en papel de la demanda) ¿Hacia una justicia digital?. Creo que deberíamos proponer como Ministro de Justicia a Bil Gates o al presidente de Apple. A lo mejor Lex Net iría mejor. Presentaríamos demandas desde el iPhone o Ipad, en vez de asistir a una vista lo haríamos por face time o Skype, citaríamos a peritos y testigos por correo electrónico, no tendríamos que ponernos toga, pasar un juicio desde el caribe y sobre todo el juez no tendría que escucharnos.
La revolución digital ha llegado para quedarse y eso se nota en las resoluciones judiciales que son más un formulario estereotipado impreso tecleando F1, con cita en precedentes de sentencias ya predeterminadas, que no analizadas.
Nuestra labor amigos míos es la de siempre (además de ganar dinero. No me refiero a ello bribones), defender los intereses de nuestros clientes con rigor. Nuestra labor es esencial en un estado democrático. Si pecado grave en el juez es la soberbia (pero es acaso una enfermedad profesional), el del abogado es no defender con vehemencia los intereses que le fueron encomendados.
No quiero extenderme más de la cuenta y no olvidéis queridos amigos que el abogado es una persona que habla para persuadir a los jueces e inducirlos a que juzguen rectamente y por tanto cuando habléis, hacedlo de forma tal que ayude al juez a comprender, aunque esto sea harto difícil. Y es harto difícil porque los jueces, cuando los abogados hablan, tienen el deber de desconfiar de él (del abogado me refiero) y piensan que queremos engañarle en beneficio de nuestro cliente. Por ello, como decía CALAMANDREI, la mejor prueba que puede un abogado dar al juez para evitarle sospechas, inquietudes y pérdidas de tiempo, es la del silencio. Qué paradoja!!!.
Queridos amigos, un año más os deseo una feliz navidad, un próspero año 2017, que tengáis muchos pleitos (y los ganéis) y pocas inspecciones de hacienda. Sed buenos, honrados, valientes en vuestras convicciones, perseverantes, útiles para esta sociedad y sobre todo sed buenas personas y desde vuestros humildes o grandes despachos contribuir a que podamos tener una sociedad mejor, más justa.
FELIZ NAVIDAD!!!

Sergio Amadeo Gadea

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